EL LUGAR QUE JESÚS NO QUISO QUE OLVIDARAS
Nos gusta predicar del cielo, de la bendición, del propósito. Pero Jesús fue quien más habló del infierno en toda la Biblia. No lo hizo para asustarnos, lo hizo para despertarnos. Porque si no entendemos lo grave del infierno, nunca entenderemos lo grande de la cruz.
1. El infierno es real, no es un símbolo.
No es un estado de ánimo, no es "la mala vida que vives aquí". Jesús lo describió como un lugar.
"Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga." Marcos 9:47-48
La Biblia le da tres nombres principales:
• Seol / Hades: El lugar temporal de los muertos sin Dios. • Gehena: El lago de fuego final. Esta es la palabra que usó Jesús. Era un basurero fuera de Jerusalén donde el fuego nunca se apagaba. • Lago de fuego: El destino final y eterno. (Apocalipsis 20:14-15)
Es un lugar de separación consciente. Mira al rico y Lázaro en (Lucas 16:19-31). El rico podía ver, sentir sed, recordar, tener remordimiento. No era inconsciente.
2. El infierno no fue creado para ti.
Este es el punto más importante y el más olvidado.
"Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles." (Mateo 25:41)
Dios no creó el infierno pensando en ti. Lo preparó para Satanás y su rebelión. Dios no manda a nadie al infierno por gusto. El ser humano elige ir al rechazar la única salida que Dios proveyó.
Dios no es un Dios que goza condenando. Es un Dios justo que respeta tu decisión. Si toda tu vida le dices "Dios, déjame vivir sin ti", al final Él te dirá: "Sea como tú quisiste". El infierno, en esencia, es una eternidad sin Dios. Sin su luz, sin su paz, sin su amor, sin su misericordia.
Y sin Dios, solo queda oscuridad, tormento y desesperación.
3. La puerta al infierno está cerrada por dentro.
Nadie estará en el infierno gritando "yo quería estar con Dios y me mandó para acá".
¿Por qué la gente va al infierno? No por ser borracho, mentiroso o ladrón. Vamos al infierno por un solo pecado: rechazar a Jesucristo como Salvador.
" ( Juan 3:36) que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él."
Tus buenas obras no te salvan del infierno, porque el precio ya es demasiado alto. Solo la sangre de Cristo puede pagarlo.
CIERRE: LA CRUZ CAMBIA EL DESTINO
La prédica del infierno no termina en miedo, termina en la cruz.
Si Dios te está hablando hoy, no es para condenarte. Es porque te ama tanto que Jesús ya estuvo colgado entre el cielo y la tierra para que tú no tuvieras que ir a ese lugar. Él tomó tu infierno para darte su cielo.
Hoy tienes la oportunidad de decir: "Yo sí pude" no por tus fuerzas, sino porque Cristo te dio la victoria sobre la muerte y el infierno.
Por: Carlos Benavides
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