DESPUÉS DE LA MUERTE
TODO EN LA VIDA ES SOLO UN ARREGLO TEMPORAL.
CASA, Y TODO LO QUE EL HOMBRE ANHELA.
COMODIDADES, ROPA,
PERO . . .
¿A DÓNDE IRÁS DESPUÉS DE LA MUERTE?
Porque después de una breve vida terrenal,
el hombre va a su destino eterno
PERO, ¿A DÓNDE?
El cementerio en donde estarás enterrado no puede sepultar tu alma. Aunque fuera quemado tu cuerpo en la pira crematoria, el fuego no podría consumir tu alma. Si perecieras en las profundidades del mar, tu alma no se ahogaría.
¡TU ALMA NUNCA MORIRÁ!
EL DIOS DE LOS CIELOS Y DE LA TIERRA HA DICHO:
“TODAS LAS ALMAS SON MÍAS”.
Por algún lado en el más allá, tu alma, “tu verdadero ser”, se enfrentará con las obras hechas, sean buenas o malas, mientras tu cuerpo todavía estaba vivo. Vea
(Hebreos 9:27) Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
PERO . . .
No puedes expiar tus propios pecados.
¿Creerás que Jesús te ama? ¿Orarás y confesarás tus pecados a él?
¿Te arrepentirás y creerás en Jesús, el Hijo del Dios viviente?
Al entrar en un compromiso total con él, Jesús te dará la paz en tu alma y la vida gloriosa después de la muerte. Solo entonces puedes estar seguro de un hogar eterno de gran gozo y consuelo para tu alma.
Pero ¡Oh!, el abismo y el fuego sin fin que esperan a los que en esta vida rechazan el amor redentor de Jesús.
No habrá retorno ni salvación después de la muerte.
(Mateo 25:41) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Dios, en la Santa Biblia, nos advierte del inminente juicio final de todo el mundo.
En estas Sagradas Escrituras es profetizado que antes de aquel notable día del juicio habrá señales claras y obvias.
Naciones pelearán y parecerán no hallar una manera de solucionar sus diferencias de actitud y opinión.
Habrá terremotos y pestes en diversos lugares.
La Biblia nos dice que los hombres malos irán de mal en peor.
A la vez, la gente no le hará caso a la advertencia, sino serán amantes del placer más que de Dios. ¿A caso no somos testigos del cumplimiento de estas profecías en nuestro día?
Recordemos que nuestro justo y gran Juez no estará influido por nuestra riqueza o pobreza actual, fama o desgracia ni por nuestro color, raza, casta o credo.
Algún día nos pararemos delante de nuestro gran Creador y Señor para ser juzgados según nuestros hechos. Lea
En la eternidad sin fin que está por venir, no habrá ni reloj ni calendario y los siglos no se calcularán.
El humo del tormento del pecador y del impío ascenderá para siempre jamás.
Al mismo tiempo, el goce, los cantos, el éxtasis y la tranquilidad de los redimidos serán interminables en el cielo. ¡Toma la decisión ahora! Luego puede ser demasiado tarde:
“He aquí ahora el día de salvación”
En tiempo aceptable te he oído,
Y en día de salvación te he socorrido.
He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Por: Carlos Benavides
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