"LLORANDO POR VOSOTROS MISMOS"
(Lucas 23:28)
Esa frase no es dura. Es amor puro.
Jesús está destrozado. Le acaban de arrancar la barba, la espalda es una sola herida, lleva una corona de espinas clavada en la cabeza. No puede ni caminar. Y aún así, tiene fuerzas para detenerse y pastorear a los que lloran por Él.
Él les está diciendo esto:
"No malgasten sus lágrimas en mí. Yo sé a dónde voy. Yo sé lo que estoy haciendo. Guarden esas lágrimas, porque las van a necesitar para ustedes."
¿Por qué nos manda a llorar por nosotros mismos?
Porque hay un llanto que no salva.
1. Llorar por Jesús sin arrepentirse de tus pecados no te salva.
Puedes emocionarte en Semana Santa, puedes llorar viendo La Pasión, puedes decir "pobrecito Jesús", pero si no lloras por el pecado que te tiene atado, ese llanto es teatro. Las mujeres de Jerusalén lloraban por lástima, no por arrepentimiento.
Jesús no quiere espectadores que lloran su dolor. Quiere pecadores que lloran su culpa.
2. Lloramos por todo, menos por lo que nos condena.
Lloramos porque nos traicionaron. Lloramos porque nos enfermamos. Lloramos porque nos quedamos sin dinero.
Pero ¿cuándo lloraste la última vez porque mentiste? ¿Porque ves pornografía a escondidas? ¿Porque gritas a tu esposa, a tus hijos? ¿Porque tienes años en la iglesia y sigues siendo orgulloso, chismoso, frío?
Lloramos por las consecuencias, nunca por la raíz. Lloramos porque nos duele la herida, pero no lloramos por la mano que sostiene el cuchillo, que es la nuestra.
3. Cuando dice "vosotros", habla de juicio.
Justo después dice en el verso (Lucas 23:29-30): "Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles... Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros".
Les está profetizando la destrucción de Jerusalén en el año 70. Les dice: Si esto le hacen al árbol verde -a mí, que soy inocente-, ¿qué no le harán al árbol seco -a ustedes, que están secos por dentro-?
Si hoy, con misericordia disponible, no lloran por ustedes mismos, llegará un día donde van a llorar, pero ya no habrá nadie que los consuele.
El llanto que Dios está esperando hoy
No es ese llanto escandaloso que todo el mundo ve.
Es el llanto a puerta cerrada. Ese que tuvo David cuando dijo: "Contra ti, contra ti solo he pecado" - (Salmos 51:4).
Dios no te está diciendo "siéntete mal contigo mismo". Te está diciendo:
"Llora por ti, porque yo ya pagué por ti. Llora por ti, porque todavía hay tiempo. Llora por ti, porque si hoy te humillas, mañana no tendrás que lamentarte."
Pedro lloró por sí mismo y fue restaurado. Judas lloró por sí mismo y se ahorcó. La diferencia es a dónde llevas tu llanto. Uno lo llevó a Jesús. El otro lo llevó a la culpa.
Hoy lleva tu llanto a Jesús.
Deja de llorar por Él como si fuera una víctima. Él es Rey. Empieza a llorar por ti como lo que eres: un alma que necesita misericordia.
Oración para hoy:
Señor Jesús, perdóname por llorar por todo menos por mi propio pecado. Hoy no lloro por ti, lloro por mí. Por mi dureza, por mi frialdad, por lo lejos que estoy de ti. Lávame. Quebrántame. Sálvame a mí y a mi casa. Amén.
Por: Carlos Benavides
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