¿ES BUENO TENER AMISTADES CERCANAS CON LOS NO CREYENTES?
Como seguidores de Cristo, nos enfrentamos constantemente a las tentaciones y a la influencia del entorno que nos rodea. Todo aquello que observamos, leemos, escuchamos, practicamos o incluso lo que introducimos en nuestro cuerpo tiene un impacto real en nuestra vida espiritual. La Biblia enseña que, para cultivar una relación íntima y saludable con Dios, es necesario abandonar los hábitos del pasado y renovar nuestra manera de vivir.
¿Es bueno tener amistades cercanas con los no creyentes?
Esto incluye lo que consumimos en medios de comunicación, los vicios o malos hábitos (como el abuso del alcohol, el tabaquismo u otras prácticas dañinas), las actividades en las que participamos y, también, las personas con quienes compartimos de manera cercana nuestro tiempo y afectos.
DOS CAMINOS CLARAMENTE DISTINTOS
Las Escrituras presentan una clara división espiritual entre la humanidad. Por un lado, están aquellos que siguen al mundo y permanecen bajo el dominio del pecado; por otro, quienes han sido llamados por Dios a vivir en la luz. El apóstol Pablo expresa esta realidad cuando relata la misión que Cristo le encomendó:
Para abrirles los ojos y pasarlos de la oscuridad a la luz, del poder de Satanás a Dios. Así recibirán el perdón de sus pecados y un lugar entre los santificados mediante la fe en mí (Hechos 26:18).
A lo largo de la Biblia, esta distinción se presenta de muchas formas: tinieblas y luz, muerte eterna y vida eterna, enemistad con Dios y paz con Dios, verdad y mentira, el camino angosto y el camino ancho. Esto deja en claro que los creyentes son llamados a vivir de manera diferente a quienes no conocen a Cristo.
LA INFLUENCIA DE LAS COMPAÑÍAS
Desde esta perspectiva bíblica, debemos discernir cuidadosamente qué tipo de relaciones profundas establecemos. El libro de Proverbios ofrece sabiduría clara sobre la influencia de las amistades:
Los justos dan consejos acertados a sus amigos; los perversos los inducen por un camino incorrecto (Proverbios 12:26).
La Escritura también advierte sobre asociarnos estrechamente con personas carentes de sabiduría (Proverbios 13:20); 14:7), con quienes se dejan dominar por la ira
(Proverbios 22:24) y con los rebeldes (Proverbios 24:21). Estas actitudes reflejan una vida que aún no ha sido transformada por Cristo.
El apóstol Pablo lo resume con una advertencia contundente:
No se asocien estrechamente con los incrédulos. ¿Cómo puede lo justo unirse a lo malvado? ¿Cómo puede la luz convivir con las tinieblas? (2Corintios 6:14).
Asimismo, (1Corintios 15:33) nos recuerda que «las malas compañías corrompen las buenas costumbres», una verdad que se confirma repetidamente en la experiencia cristiana.
Una diferencia espiritual real
Jesús enseñó que los incrédulos son esclavos del pecado:
Todo el que peca es esclavo del pecado (Juan 8:34).
En contraste, los creyentes han sido libertados para servir a Dios:
Si eras esclavo cuando fuiste llamado por el Señor, ahora eres libre en el Señor; y si eras libre, ahora eres siervo de Cristo (1Corintios 7:22).
Cuando un cristiano establece relaciones íntimas ya sea amistades profundas o relaciones románticas con personas no creyentes, puede exponerse a situaciones confusas que debiliten su fe, lo hagan tropezar en su caminar espiritual o incluso distorsionen el mensaje del evangelio ante otros.
Uno de los peligros más comunes es suavizar verdades incómodas de la Palabra de Dios para evitar incomodar a los demás. Doctrinas bíblicas como el juicio, el arrepentimiento y el infierno no pueden ser minimizadas sin poner en duda la veracidad de Dios. Adaptar el mensaje por conveniencia no es evangelización.
¿Debemos entonces alejarnos por completo?
La Biblia no enseña que debamos ignorar o despreciar a los incrédulos. Por el contrario, somos llamados a tratarlos con amor, paciencia y mansedumbre. Pablo exhorta:
El siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen (2Timoteo 2:24__26) .
Jesús también nos recuerda:
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).
Además, la oración juega un papel fundamental. La Escritura afirma que «la oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16). Muchos han llegado a Cristo gracias a la intercesión fiel y al testimonio amoroso de creyentes comprometidos.
Conclusión :
La Biblia enseña que, aunque debemos amar y servir a los no creyentes, las relaciones íntimas y profundamente influyentes con ellos pueden convertirse en un obstáculo para nuestro crecimiento espiritual. Estamos llamados a llevar el evangelio a los perdidos, no a adoptar su manera de vivir.
No hay nada incorrecto en formar amistades significativas con personas que no comparten nuestra fe; sin embargo, el propósito principal debe ser reflejar a Cristo y guiarlos hacia Él, anunciando las Buenas Nuevas y mostrando el poder transformador de Dios mediante una vida santa y coherente.
Reflexión final
Ama a todos, sirve a todos y ora por todos, pero camina de la mano de aquellos que te animan a seguir más de cerca a Cristo. La luz no fue hecha para esconderse, sino para alumbrar sin perder su pureza.
Por: Carlos Benavides
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