IGLESIA DE CRISTO

IGLESIA DE CRISTO
ESTUDIOS BÍBLICOS

martes, 21 de diciembre de 2021

LA IGLESIA QUE CRISTO EDIFICÓ


LA IGLESIA QUE CRISTO EDIFICÓ


JESÚS PROMETE ESTABLECER SU IGLESIA

En la segunda lección, estudiamos en cuanto del amor que Cristo tiene por nosotros. Llegamos a entender que Él quiere vivir en una relación espiritual con nosotros. En la tercera lección, aprendimos el plan que Dios hizo antes que creó el mundo para salvarnos de nuestros pecados y restaurar la relación que perdimos cuando buscamos nuestros propios deseos. También estudiamos cómo llegar a ser su hijo en el sentido espiritual. En esta lección aprenderemos en cuanto de la iglesia que Cristo edificó para que en ella gocemos de su cuidado todos los que le obedecemos .

En Mateo 16:13 - 19 encontramos la promesa:

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Hay mucho que podemos aprender de estas palabras de Cristo. Primero de todo, vemos que es una promesa de Dios quien es divino. Ya que Dios no puede mentir, (Tito 1:2) entendemos que la promesa es segura. Segundo, su promesa dice que la iglesia es de Él. Él, y solamente Él, es cabeza sobre su iglesia, como vemos en Efesios 1:20-23:

20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Después que Cristo fue resucitado de entre los muertos, apareció a sus discípulos y les dijo:

Mateo 28:18-20 ...Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Nunca rindió Cristo su autoridad a los humanos. Los que enseñan y ayudan en la iglesia no deben hacer ni decir más ni menos de lo que la Biblia habla. Hacer de otra forma es deshonrar a Cristo.

Algunos mal entienden a las palabras que Cristo dirigió a Pedro en Mateo 16:18-19 pensando que Cristo proclamó a Pedro como el fundamento de la iglesia. No dijo tal cosa, sino cuando dijo "sobre esta roca" estaba refiriendo a la verdad que Pedro había declarado en cuanto de Jesucristo. No estaba hablando de Pedro. Esto puede entenderse fácilmente cuando nos notamos de lo que dice Dios por medio del apóstol Pablo en 1 Corintios 3:10-11:

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Nada puede ser más claro. Cristo es el fundamento de la iglesia, ni Pedro, ni tampoco ningún otro ser humano. Es claro que si Pedro no fuera Pedro, la iglesia todavía pudiera seguir. Pero si Jesucristo no fuera el hijo de Dios, sin duda la iglesia no pudiera existir.

Tres cosas más se ven claramente en la promesa de Cristo de establecer la iglesia. Él dijo, "mi iglesia." Esto indica claramente que la iglesia es de Cristo. También muestra que no estableció más que una iglesia. Además dice Cristo que las puertas del Hades no iba a prevalecer contra la iglesia. El Hades acá no refiere al Infierno, sino al lugar donde los muertos van para esperar el juicio final. Así podemos saber que la iglesia nunca iba a ser destruido por la muerte. Existirá hasta el fin del mundo. Esto nos causa entender que la iglesia nunca, desde su principio hasta ahora, ha dejado de existir.

LA IGLESIA EN LA MENTE DE DIOS ANTES DE LA CREACIÓN

Aunque la promesa de Cristo en cuanto de la iglesia que acabamos de estudiar se encuentra en el Nuevo Testamento, el plan de Dios para la iglesia estaba en la mente de Dios desde antes de que él creó al mundo. Para entender esto mejor, veamos lo que dice Dios en Efesios 1: 3-4:

1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

Nótese especialmente de la palabras "en él." Estas palabras no hablan de estar dentro de su cuerpo físico de Cristo, sino hablan de estar dentro de su cuerpo espiritual, como los siguientes versículos muestran:

Efesios 1:20-23 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Entonces vemos que el cuerpo espiritual de Cristo es la iglesia. Es interesante que en Efesios 1:3 y en Efesios 1:20 se mencionan las palabras lugares celestiales. En Efesios 1:3 dice claramente que estar en Cristo es estar en "lugares celestiales." En 1:20 dice que Cristo está sentado a la diestra de Dios en "lugares celestiales." Entendemos, entonces, que Cristo está sentado a la diestra del Padre, reinando sobre su cuerpo espiritual, que es la iglesia.

Es así que podemos comprender que la iglesia estaba en la mente de Dios desde antes que él hizo al mundo. Gracias a Dios que desde el principio, él estaba planificando y proveyendo para las necesidades espirituales de los suyos. No nos sorprende, entonces, que encontramos en el Antiguo Testamento profecías en cuanto a la iglesia. Veremos algunos de estos en la próxima sección de nuestro estudio.

LA IGLESIA PROFETIZADA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Algunas profecías principales en cuanto de la iglesia se encuentran en Isaías 2, Daniel 2, y Joel 2. Así que tenemos el 2, 2,2. Tal ves esto le ayude a recordarse dónde están estos grandes verdades en cuanto de la iglesia. Veamos a cada uno de estos uno por uno.

Isaías 2:2-4 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. 3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

En versículo 4 de esta lectura, Dios dice de antemano en cuanto de la formación de un nuevo pueblo compuesto de gente de muchos pueblos y naciones. La enseñanza del Nuevo pacto que saldrá de Jerusalén cambiaría las corazones de esta gente para que sean un pueblo de paz. No usarían fuerza militar sino el poder de la palabra de Dios para cambiar a los corazones. Después veremos como esto se convierte en realidad pronto después de la muerte de Jesús en la cruz.

Daniel 2:44

2:44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

Para comprender este versículo, es muy importante notarse de las palabras "no sería jamás destruido." Todo reino de esta tierra tendrá su fin, si no antes, por lo menos cuando Cristo viene otra vez y los cielos y la tierra son destruidos. (Véase 2 Pedro 3:9-12) Pero, el reino mencionado en el libro de Daniel es eterno, no es de la tierra. Por esto durará para siempre. Así podemos entender que esta escritura nos habla de la iglesia.

Joel 2:28-32

28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.

31 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Estos versículos hablan de algo que es claramente identificado por Pedro en Hechos 2:14-21, pues el habló prácticamente las mismas palabras, y aún mencionó a Joel:

2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

A continuación, en la próxima sección de nuestro estudio, veremos más en cuanto de la naturaleza de la iglesia que Jesucristo, el Señor, estableció.

LA IGLESIA CONOCIDA E IDENTIFICABLE


Hay un concepto aceptado por muchos en el mundo religioso que la iglesia no es ninguna congregación o grupo en particular, sino se compone por todos las personas que son “fieles a Dios” que puedan existir de entre todos los grupos o denominaciones. Según este concepto popular, la iglesia no es visible ni identificable, sino es más bien un grupo nebuloso que solamente Dios puede identificar con certeza.


Pero, en contraste con este concepto humano, encontramos que la iglesia mencionada en la Biblia era un grupo de personas bien conocido e identificable desde el principio. Hay algunos pasajes Bíblicas que muestran esto claramente.

Hechos 2:44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.


Aquí se ve claramente que la Iglesia fue en aquel tiempo un grupo en Jerusalén, llevando a cabo sus actividades y conocido por el pueblo. No era un grupo nebuloso que nadie pudía identificar.


Hechos 11:25-26


25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.

26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.


¿Cómo pudieron encontrar a la iglesia en Antioquía? Y, ¿cómo podían ser llamados cristianos si no era un grupo conocido?


También, varias de las cartas fueron enviadas a la iglesia en distintas ciudades, como por ejemplo, la iglesia en Corinto, la iglesia en Tesalónica, y la iglesia en Efeso. ¿Cómo pudo mandar Pablo, el apóstol, estas cartas a la iglesias si nadie sabría dónde ni a quién entregarlas? Hubiera sido imposible, si la iglesia no fuera conocida e identificable.


No, tal confusión en cuanto de la iglesia no existía en aquel tiempo. Cristo había dicho, “...y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” Su iglesia fue establecida en aquel día de Pentecostés después de su resurrección. Comenzó con un evento público, (véase Hechos capítulo 2) y desde allí, la Iglesia fue conocida e identificable. Hoy sigue la Iglesia como un grupo identificable. Ya hemos visto que hoy se identifica por dónde y cuándo fue edificado – en Jerusalén el día de Pentecostés. En el resto de esta lección veremos que se identifica también por sus enseñanzas y prácticas bíblicas que la Iglesia sigue honrando y obedeciendo.



¿CÓMO GUÍA Y DIRIGE CRISTO A SU IGLESIA?

La palabra de Dios en la Biblia y especialmente el Nuevo testamento es lo que Cristo usa para gobernar sobre su Iglesia. Una de las características que identifica a la Iglesia es la manera que Cristo la gobierna. Es importante recordarse de lo que dice el Espíritu Santo en cuanto de la obra del Diablo:


2 Tesalonicenses 2:1-4


1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. 3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

La dominación de ideas y poder de humanos en las cosas de Dios es la marca del trabajo del Diablo. Dondequiera que uno ve que hombres se hacen honrar y obedecer en las cosas religiosas en vez que la palabra de Dios sea honrado, es evidente que allí reina el Diablo.

Dios reina en su Iglesia por su palabra, la Biblia. Cualquier otra influencia o poder no debe permitirse. Cristo dijo esto claramente en Mateo 15:3-9:

3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, 6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

8 Este pueblo de labios me honra;Mas su corazón está lejos de mí.

9 Pues en vano me honran,Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Las tradiciones religiosas y las doctrinas de hombres siguen siendo la marca identificación de las religiones falsas. Tenemos que evitarlas y rechazar tales influencias para que la palabra de Dios pueda tener el efecto en nuestra vida que Dios quiere.

En Salmos 119: 105 encontramos estas palabras: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.”

Pablo, encargó a Timoteo en 1 Timoteo 4:1-4 diciendo:

1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Para que Cristo de veras gobierne, es preciso que su palabra y solamente su palabra sea la autoridad. En Mateo 28:18-20 encontramos que Cristo ordenó:

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Aún la autoridad de los apóstoles fue limitado a lo que Cristo les dio para hablar. No tenían autoridad para cambiar a la palabra de Cristo.

Es necesario que obedezcamos lo que Dios nos dice en su palabra, porque él sabe más que nosotros lo que es bueno para nosotros y cómo podemos tener una vida abundante y lleno de éxito. También, la palabra de Dios será el criterio por lo cual seremos juzgados por Cristo en el día de juicio como leemos en Juan 12:48: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.”

LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA ES ÚNICA Y DISTINTA

LA IGLESIA ES DISTINTA EN SU ESTRUCTURA

La organizaci ón de la iglesia es distinta porque no viene de la mente humana sino de la mente de Dios. Muchos grupos religiosos han desarrollado su propio plan de organización sin tomar en cuenta lo que Dios ya estableció en el Nuevo testamento.

Cristo Es la Única Cabeza de la Iglesia


Para comenzar, tenemos que volvernos a lo que ya hemos visto en esta lección, Cristo mismo es la cabeza, el rey, él que tiene todo poder en la Iglesia, según vemos en los versículos siguientes:

Efesios 1:22-23

y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia , la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Colosenses 1:15-19

1:15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia , él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

Porque Cristo es la cabeza sobre su cuerpo, la iglesia, es imposible que la iglesia tenga dos cabezas porque ningún cuerpo normal puede tener dos cabezas. La iglesia no tiene necesidad de una cabeza en el cielo y una en la tierra ya que él reina desde el cielo sobre su iglesia por medio de su palabra.

2 Tesalonicenses 2:3-4 nos muestra claramente que cuando un hombre se hace honrar en las cosas de Dios, es la obra del Diablo, no de Cristo como dice en los siguientes versículos:

3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Este problema que los hombres traten de hacerse honrar en las cosas de Dios no es nada nuevo. Existía cuando Cristo estaba en la tierra como se ve en las palabras de Jesús en Mateo 23:2-10:

23:2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, 7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. 8 Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

También en 3 Juan en versículo 9 y 10 encontramos lo siguiente:

9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.

10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

Entonces podemos concluir que este problema que los hombres quisieren hacerse honrar no es nada nuevo, pero siempre se oponen a los propósitos de Dios. Es común que los grupos religiosos tengan personas que son considerados como autoridades. Es tan común que generalmente es considerado como correcto y normal. Pero, como hemos visto, Dios no lo considera así. Los humanos que quieren imponerse como autoridades en las cosas de Dios existen en oposición directa a la autoridad absoluta de Cristo, y serán desarraigadas como vemos en las palabras de Cristo en Mateo 15:12-14:

12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 13 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

Los que siguen a tales “autoridades” hoy también sufrirán la misma caída. No podemos tolerar a que los humanos se hagan obedecer y honrar en vez de honrar a Cristo y poner a él primero en su iglesia.

Los Ancianos de la Iglesia

Hombres maduros con experiencia siempre han hecho un papel importante en la vida de la gente de Dios, a un en el Antiguo testamento . Encontramos lo mismo en el Nuevo testamento. Pero los que se escogen para servir a sus hermanos en la iglesia según el Nuevo testamento no se califican solamente su edad avanzada, sino por su conocimiento de la Palabra de Dios, su capacidad de vivirla constantemente enseñarla, y guiar a su propia familia en el camino de Dios. Por mostrar la divina naturaleza en la vida y por su experiencia y madurez, tales hombres pueden guiar al pueblo de Dios a llevar acabo la misión que Dios ha puesto delante de ellos y alcanzar la victoria final que Dios tanto les quiere dar.

Estos hombres se conocen en la Biblia como ancianos, obispos, o pastores como se ve claramente en Hechos 20:17-18; 28:

20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. 18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,

20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Vemos que Pablo llamó a los ancianos y ellos vinieron y les llamó obispos, además les mandó que hagan el trabajo de apacentar el rebaño que es decir la iglesia del Señor. No hay duda, entonces, que los ancianos se llaman también obispos y que hacen el trabajo de cuidar a la iglesia como el pastor cuida el rebaño. Esto quiere decir que la guian, alimentan, y la protegen de todo peligro.

Para hacer este trabajo es preciso que tengan las características necesarias. En 1 Timoteo 3:1-7 encontramos como deben ser:

3:1 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

También los encontramos en Tito 1:5-11

1:5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; 6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. 7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, 8 sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, 9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. 10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

Aquí en el libro de Tito también encontramos que no solamente deben ser los ancianos de acuerdo con los requisitos aquí dados, sino también es necesario que haya dos o más en la congregación. Dios nunca ordenó que un solo hombre haga este trabajo.

Una vez que tales hombres hayan sido identificados y establecidos como ancianos, la congregación necesita cooperar con ellos.

Hebreos 13:7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

1 Tesalonicenses 5:12-13 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

1 Pedro 5:1-4 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Los ancianos no son autoridades en sí, más bien, ellos trabajan bajo la autoridad de Cristo para animar, enseñar, y guiar y corregir al pueblo de Dios para que cumplan con la misión de Cristo en este mundo y sean listos para encontrarse con Dios y entrar el hogar celestial que Cristo ha preparado para ellos después de esta vida.

Los Diáconos en la Iglesia

La palabra diácono viene de una palabra del idioma griega que significa siervo. La primera vez que encontramos tal función en relación con la iglesia se encuentra en Hechos 6:1-4:

1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

Mientras que no se refiere a estos hombres como diáconos, vemos el mismo tipo de función, ya que su trabajo era servir a sus hermanos. Pero, en 1 Timoteo 3:8-13 encontramos el mandamiento de Dios en cuanto de cómo los deben ser los diáconos:

8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; 9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 13 Porque los que ejerzan bien eldiaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

Sin la ayuda de los diáconos, los ancianos estarían sobrecargados con muchos asuntos que otros hombres fieles pueden hacer. También, tener diaconos como Dios nos ha enseñado asegura que todo pueda correr más eficazmente y que los asuntos necesarios seran atendidos.

Mientras que nunca se debe poner a hombres en el trabajo de anciano o diácono que no tengan las características mencionas en las Escrituras simplemente para decir que tenemos tales, tampoco debemos descuidarnos en cuanto de desarrollar a hermanos quienes pueden hacer estas funciones ni de establecer ancianos y diaconos cuando hay los que sí son cualificados.

Los Que Predican y Enseñan en la Iglesia

Además de los ancianos y diáconos, hay los que ayudan a sus hermanos por predicar y enseñar la Palabra de Dios. La Biblia no menciona una lista de requisitos para tales personas como los que hemos visto para ancianos y diáconos, pero hay algunas instrucciones que son importantes.

Por enseñar la palabra de Dios, la persona que predica o enseña sirve a sus hermanos, haciéndoles saber y recordándoles de lo que Dios dice.

1 Timoteo 4 :6: Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

Tiene que enseñar todo el consejo de Dios.

Hechos 20:25-27

25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. 26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Tiene que enseñar con amor y mantener un corazón limpio, una buena conciencia, y una fe sincera.

1 Timoteo 1:5-7

5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, 6 de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, 7 queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman

Tiene que enseñar solamente lo que está revelada por Dios en la Biblia.

1 Pedro 4:11

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Tiene que usar bien la palabra de Dios, es decir de acuerdo con sus propósitos de Dios, y no torciéndola.

2 Timothy 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

Es necesario que haga su trabajo con diligencia y llevarlo a cabo completamente.

2 Timoteo 4:5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

El trabajo que hace los que predican y enseñan la palabra de Dios es muy importante, porque el oír la palabra es la base de la fe y sin fe es imposible agradar a Dios. (Romanos 10:15-17; Hebreos 11:6) Los que enseñan deben hacerlo cuidadosamente con control sobre sí mismos no sea que habiendo enseñado a otros, ellos mismos fallen en obedecer. (1 Corintios 9:27)

LA IGLESIA ES DISTINTA EN SU ADORACIÓN

El hecho que la iglesia responde a los mandatos de Dios en vez de dar oído a los deseos de la gente en cuanto de cómo adorar a Dios hace que la adoración de la iglesia que Cristo fundó sea distinta. Porque los miembros del cuerpo espiritual de Cristo confían tanto en lo que Él nos ha instruido, no añadan ni quitan del plan que Él nos ha dejado en la Biblia.

En la palabra de Dios encontramos las siguientes prácticas aprobados en la Escritura.

El Orar

Hechos 4:23-29

23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24 Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; 25 que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? 26 Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo. 27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,

Hechos 20:36 Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.

1 Thesalonicenses 5:17 Orad sin cesar.

Lectura y enseñanza de la palabra de Dios

Hechos 20:7 El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

Colosenses 4:16 Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.

La Cena Memorial

Hechos 20:7 El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

Hechos 2:42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

1 Corintios 11:23-26

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

El Cantar

Colosenses 3:16-17

16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

El cantar que Dios manda se hace con la voz. Aunque la práctica de usar instrumentos distintos que la voz se puede encontrar en el Antiguo testamento, no fue autorizado ni enseñado para la adoración de cristianos en el Nuevo testamento. Debemos evitar el añadir prácticas no establecidas por Dios en el Nuevo testamento, que es la ley para la iglesia que Cristo estableció.

Dios no tolera que los hombres añadan ni quiten de lo que Él ha mandado. Aunque otros instrumentos que no sean la voz humano puedan agradar a la gente, no tenemos ninguna indicación que le agrada a Dios. Al contrario, Él ha establecido lo que más nos conviene. No somos nadie para añadir lo que Él no ha establecido.

El propósito de Dios se hace claro en Colosenses 3:16-17 – que por nuestras palabras cantadas debemos enseñar y exhortar uno al otro. Otros instrumentos inventados por la gente no hacen esto. Actualmente mirándolo más de cerca, hay dos instrumentos mencionados en estos versículos que son: el corazón y la voz. Uno sirve para expresarse a Dios y la otra para ayudar a los humanos. Son suficientes para todo lo que Dios quiere. Lo que sea más de esto solamente puede servir par estorbar y distraer del propósito que Dios ha planificado para nuestro bien, y el uso de tales cosas muestra falta de respecto a lo que Dios sí ha mandado y falta de confianza que lo que Dios ha mandado sea plenamente suficiente. ¡Hagamos entonces lo que nuestro Señor nos ha mandado! En esto podemos tener completa confianza.

La unidad entre cristianos solamente puede establecerse por el obedecer lo que Dios manda. Introducir otras prácticas que nuestro Señor no mandó destruye la unidad, porque no puede haber ninguna convicción en cuanto de tales cosas. Como dice en versículo 17, tenemos que hacer todo en el nombre del Señor Jesús. No podemos hacer en su nombre lo que Él nunca nos mandó.

Para los que aman a Dios y quieren cumplir sus propósitos, lo que se ha dicho acá será suficiente. Para los que quieren lo que ellos prefieren y han determinado que harán lo que les agrada, tomos de información no serían adecuados para que cambien de opinión.

El Dar

Siempre hay necesidades relacionados con llevar a cabo la obra que Dios nos ha dado que hacer en este mundo. Aunque en el Antiguo testamento, habían sacrificios de varios tipos y el diezmo, en el Nuevo testamento, la instrucción de Dios es distinta. Por ejemplo, cuando habían necesidades entre los hermanos en Jerusalén, Pablo dió las siguientes instrucciones:

1 Corintios 16:2-4

2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo , para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3 Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4 Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.

En cuanto de la misma necesidad, encontramos esto en 2 Corintios 9:6-7

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Aprendemos entonces de estos ejemplos que el dar debe ser:

Individual, personal, cada persona hace sus propios determinaciones

Según Dios nos ha dado

Sin ninguna presión externa

Generoso

Voluntario y con gozo

Al final del discurso en cuanto de este tema, encontramos estas palabras en 2 Corintios 9:15: “¡Gracias a Dios por su don inefable!” Esto indica que lo que damos debe ser en respuesta del grande amor que Dios nos ha mostrado, dando su Hijo por nosotros. Esto es lo que tiene que motivar este acto de adoración.

Son muchas y muy comunes las perversiones que vemos en cuanto de dar. No podemos mencionarlas uno por uno. Basta decir que la gente religioso frecuentemente ha usado estas Escrituras y otras para respaldar cualquier cantidad de proyectos que ellos creen convenientes y buenos. Se ha usado presión emocional y se ha puesto en vergüenza a las personas. A veces la gente glorifican a los que dan más y desprecian a los que dan menos. Algunos han dicho a la gente que si realmente tienen confianza en Dios deben darles todo lo que tienen o sacar prestamos para financiar su proyectos religiosos, o han dado las espaldas a los que, según ellos, no dan como deben.

Todos estos intentos de casi extorsionar el dinero de la gente no tienen la aprobación de Dios y no tienen nada en común con lo que Dios ha mandado que hagamos. Pero, los abusos no deben causar que cristianos no tengan un corazón bueno y blando para ayudar a otros con lo que sí pueden dar.

LA IGLESIA ES DISTINTA EN SU SERVICIO A DIOS

1 Timoteo 3:15

…para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

La iglesia de Cristo hace un papel distinto que cualquier otra organización en el mundo. Muchos grupos tratan de ayudar a otros en muchas maneras, pero a la iglesia tan solamente ha sido dado el trabajo de mantener arriba y proclamar la verdad de Dios. No hay ninguna otra organización que puede hacer esto. Esto es la misión que únicamente puede hacer la iglesia.

Cristo, la cabeza sobre su iglesia, ha preparado su cuerpo, la iglesia, para que sea únicamente preparada y apta para llevar acabo la misión de Cristo. Nótese bien de lo que dice Dios en 1 Pedro 2:9:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Dios les ha purificado, y les ha puesto en una posición para hacer lo que Él les manda. Nadie más puede hacer lo que ellos hacen. El poder que permite a los verdaderos cristianos vencer no viene de ellos mismos. La bendición de Dios está sobre sus hijos para que por su poder de Él puedan cumplir con lo que Dios manda.

CÓMO SER MIEMBRO DE LA IGLESIA QUE EDIFICÓ JESÚS

El Prestar Atención a la Palabra de Dios es el Primer Paso Hacia el Perdón

Romanos 10:16-17:

16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Dios nos ha dado en la Biblia las evidencias que nos convencen.Crean en nosotros la convicción, y causan que confiemos en él. La fe no es un "salto" como algunos nos dicen. Nosotros no creemos porque simplemente decidimos que lo queremos hacer. Llegamos a una confianza en Dios cuando escuchamos su palabra, la Biblia, y la evidencia nos causa creer. En la vida de los apóstoles y otros hombres y mujeres fieles mencionados en la Biblia, vemos actos de convicción y sacrificio, y algunos murieron por causa su fe en Cristo. Tales acciones no hacen sentido sin una verdadera y plena fe, una confianza basado en lo que la palabra de Dios dice. No es posible ser un cristiano verdadero por ningún "salto de fe". Para hacer los sacrificios que la vida cristiana requiere, la fe tiene que ser basada en la evidencia de la palabra y las promesas de Dios que allí se encuentran:

2 Pedro 1:3-4

3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

La Necesidad de Fe

Habiendo escuchado la palabra de Dios, es necesario permitir que las evidencias que allí encontramos formen parte de nuestro pensamiento. No todos los que escuchan la palabra permiten que la palabra quede allí y que haga una diferencia en la vida. Si cerramos los ojos y rechazamos ver, no creeremos. La mente cerrada puede causar que no abandonemos a una manera de pensar, aunque sea directamente en contradicción con lo que Dios dice. También algunos quieren seguir tercos en su propia voluntad. Esto puede ocurrir a pesar del amor que Dios ha mostrado, como vemos en Juan 3:17-20:

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Isaías 53:5-6

5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Aquella insistencia terca del ser humano de seguir nuestro propio camino es la razón porque Cristo tuvo que morir por nosotros. ¿De veras queremos seguir en aquella forma de vida aún después de ver lo que le costó a Jesús? ¿Nos pide él que murió por nosotros algo que no sirve para nuestro bien? ¿Cuánto nos está costando personalmente esta insistencia en nuestro propio camino? ¿Cuánto está costando a nuestros familiares y seres queridos?

Es necesario que demos un lugar para la palabra de Dios porque, como nos dice Hebreos 11:6:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

La Fe Produce Un Cambio de Corazón (Arrepentimiento)

Cuando escuchamos en cuanto de la cruz de Cristo y reconocemos lo que le costó a Cristo nuestra obstinación y terquedad, nos causa una tristeza profunda. Nos damos cuenta del resultado de nuestro pecado, no solamente para nosotros, nuestra familia, y nuestros amigos, sino especialmente lo que le costó a Cristo.

1 Pedro 1:18-19

18 ...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Esta tristeza nos motiva a cambiar nuestra manera de pensar como vemos en 2 Corintios 7:10:

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

La tristeza que es según Dios produce un cambio de corazón. Usualmente queremos evitar la tristeza, pero la tristeza que se produce por entender la palabra de Dios causa un cambio de corazón que resulta finalmente en la salvación de nuestros pecados cuando venimos a Cristo en la manera que Él nos dice.

Dios Requiere Que Confesemos a Cristo

Después que la evidencia de la palabra de Dios haya producido la fe en nosotros, aquella convicción nos hace confiar en Dios. Entonces, es muy natural que quisiéramos confesar que Cristo es Señor, el hijo de Dios, y que él tiene derecho de dirigir a nuestra vida. Nótese que esto es precisamente lo que Dos nos manda que hagamos.

Romanos 10: 9-10

9 ...que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Confesar a Jesús como Señor significa que reconocemos su autoridad de dirigir a toda nuestra vida. Llegamos a confiar en Él para guiar a nuestra vida aún más que confiamos en nuestros propios pensamientos y sentimientos.

Proverbios 3:5-6

5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

Bautismo: El Paso Final

Después que la persona haya llegado a una plena confianza en Dios por medio de escuchar su palabra, y después de cambiar el corazón y haber confesado a Cristo, el sepultarse en agua para el perdón de los pecados es el paso culminante para entrar en Cristo.

Esto se hace claro en varias partes de la palabra de Dios. La primera que veremos se encuentra en Romanos 6:3-4:3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Estos versículos dicen claramente que el bautismo en agua es necesario para pasar desde la vida antigua de pecado hacia una "vida nueva". Es una transición que es absolutamente necesario de la vida anterior fuera de Cristo a una vida en él. Para verlo aún más claro, nótese de lo que dice en Gálatas 3:27:

...porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. No podemos estar en Cristo sin obedecerle en el bautismo en agua.

Mira lo que dice también en 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Aquí otra vez vemos lo que ya hemos visto en Romanos 6:3-4; la vida nueva comienza cuando nacemos de nuevo en el bautismo. Examine lo que vemos en Juan 3:3:

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

El Espíritu inspiró a Pedro para que escriba en lo siguiente:

1 Pedro 1:23

..siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

También podemos saber con seguridad que el perdón de pecados viene solamente por ser bautizado en Cristo. Hechos 2:38 --Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

El bautismo en agua es absolutamente necesario como Dios explica en Hechos 22:16:

-- Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

Así dijo Ananías a Pablo quien creyó en Cristo después que el Señor le apareció en el camino para Damasco. Pablo creyó, pero estaba todavía en sus pecados hasta que los lavó en el bautismo. No es que el agua lava los pecados sino, más bien, es la sangre de Cristo que nos lava de los pecados cuando por fe obedecemos a Dios en el bautismo. Nótese lo que la Biblia dice en 1 Juan 1:7:

... pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.La salvación del pecado solamente viene cuando estamos dispuestos para andar en la luz de la verdad de Dios. Si rechazamos el bautismo en agua para el perdón de los pecados, estamos dando la espalda a la luz (verdad) de Dios. No hay salvación de los pecados para los que sigan en tal camino de desobediencia.

También vemos lo que dice Cristo en Apocalipsis 1:5:

... y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

Si de veras, Ud. quiere ser limpio de sus pecados en la sangre de Cristo, si quiere estar en Cristo donde esta la salvación, tiene que ser bautizado en agua para el perdón de los pecados. Véase Hechos 8:34-38:

34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

También hay lo que vemos en Mateo 28:19-20:

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Algunos han mal entendido el bautismo pensando que no puede ser necesario porque dicen que la salvación es por fe y no por obras. Tal equivocación viene porque muchos no comprenden la diferencia entre una obra meritoria y la obediencia por fe. La obra meritoria es la que hacemos porque pensamos ganar algo por nuestros esfuerzos. Una obra por fe es la que hacemos simplemente porque confiamos en Dios y porque Dios lo mandó. Obedecer no indica que estamos "ganando" la salvación. Pero obras de obediencia sí son necesarias para demostrar que nuestra fe es una fe viva. En Santiago 2:20 y 2:26 encontramos lo siguiente:

2:20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

2:26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

No mostramos el debido respeto a Dios cuando usamos su santa palabra en contra de su palabra. Si Dios dice que la salvación es por fe, lo es. Y si Él dice que la fe tiene que actuar en el creer, arrepentimiento, el confesar a Cristo como el Señor, el hijo de Dios y ser bautizado en agua para el perdón de los pecados, es preciso que lo hagamos. Por obedecer a Cristo tal y como él nos enseña en su palabra, llegamos a tener una relación con él y esta relación continua para la eternidad.

Es mi oración que Ud. pueda aceptar a la palabra de Dios y que le obedezca. Ahora Ud. sabe lo que Dios quiere. Haga contacto con un miembro de la iglesia de Cristo para tener ayuda para obedecer en el bautismo y seguir aprendiendo la verdad de Dios.

EL FIN GLORIOSO DE DE LA IGLESIA QUE CRISTO EDIFICÓ

Ahora estamos por acabar con esta lección en cuanto de la iglesia que Cristo fundó. Pero antes de finalizar, es debido que pensemos un poco concerniente al futuro eterno de la iglesia. Mientras que las instituciones religiosos fundadas por los hombres serán destruidas cuando venga Cristo en su gloria, como dice Cristo en Mateo 15:13:

Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

¡La iglesia del Señor, en contraste, tiene un futuro resplandeciente! Lea Ud. lo que dice en Apocalypsis 21:1-8:

1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. 5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. 6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Así que, como Ud. puede ver, la iglesia de Dios sí tiene un gran futuro. Quiero estar allí con Dios en aquel magnífico lugar. Le animo a Ud. que haga sus preparaciones para estar allí también. Si esto alcanzamos, vale la pena todo lo que hemos sufrido en este mundo. Dios está preparando a su iglesia para vivir eternamente con Él. ¿Esta Ud. en la iglesia que Cristo fundó, la iglesia que pasará la eternidad con Él?


 Por : Carlos Benavides


 

CONOCIENDO LA VERDAD

 CONOCIENDO LA VERDAD

..y conoceréis la verdad y la verdad OS hará libres..Juan 8:32

¿Nos ha mandado Dios a qué memoricemos la escritura?

Sí, creo que lo ha hecho en muchos lugares, y que las Escrituras alientan a la memorización en otros lugares. Veamos algunos textos clave. En Juan 15, Jesús se compara con una vid, y los creyentes como ramas que deben permanecer (o vivir, morar, permanecer) en Él con el fin de mantenerse con vida y producir mucho fruto. En Jn. 15:7-8, Jesús lo hace más específico, diciendo que si permanecemos en Él y sus palabras (¡plural!) permanecen/viven/moran/se quedan en nosotros, entonces podremos pedir lo que queramos y nos será dado. Juan 15:7-8. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Esta es la esencia del ser fructífero, por la que glorificaremos a Dios y probaremos que somos discípulos de Jesús. Pero, ¿qué significa que las “palabras” de Jesús permanecen/moran/habitan/duran en nosotros? Significa que al menos podemos recordarlas. Más que eso, significa que cautivan nuestras mentes y corazones, multiplicando y expandiéndose como levadura dentro de nosotros, dominando cada vez más nuestro corazón. Me resulta difícil ver cómo es que se pueda realizar esto tan completamente como Jesús lo propone, de otra manera que no sea la memorización. Semejante a este pasaje, hay un mandamiento de Pablo a los Colosenses: Colosenses 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. ¿Cómo podemos obedecer en abundancia este mandamiento sin la memorización? Saturando nuestras mentes con la Palabra de Dios, y teniéndola continuamente delante de nuestros ojos, podremos obedecer estas palabras de Pablo. Junto con estos versículos, vienen algunos del Antiguo Testamento que hablan del pueblo de Dios meditando en la Palabra de Dios “de día y de noche”. Antes de la invención de la imprenta de Gutenberg en 1439, las Biblias se copiaban a mano y eran extremadamente caras. Solo un pequeño porcentaje del pueblo de Dios podría haber tenido copias de las Escrituras. Así que, meditar “de día y de noche” sobre un pasaje, quería decir haberlo memorizado. Salmo 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Salmo 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Salmo 119:148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos. Proverbios 2:1-6 Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

Los beneficios de memorizar las escrituras

Hay numerosos beneficios espirituales por memorizar las Escrituras. Una evaluación adecuada de dichos beneficios comienza con:

1. La comprensión del papel de la Palabra escrita de Dios en nuestro desarrollo espiritual. Jesucristo afirmó abiertamente que nuestra existencia espiritual depende de la Palabra de Dios: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mat. 4:4). Las palabras de Dios están escritas en un solo lugar: La Biblia. Además, según el apóstol Pedro, una de nuestras responsabilidades permanentes es “creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 3:18) y también que debemos, “obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento” (2 Ped. 1:5 LBLA). Pero, ¿cómo debemos crecer? Crecer en el Señor es llamado “santificación”, el proceso por el que nos hacemos más como Jesucristo y más y más separados del mundo. Jesucristo dice que sucede por la Palabra de Dios: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17). Sin embargo, la Palabra de Dios debe entrar en nosotros a través de nuestra MENTE – por medio de nuestro entendimiento – para cambiar nuestros corazones. Así que, debemos meditar profundamente en la Escritura para entenderla mejor, para que nuestros corazones puedan ser cambiados. Y debemos meditar “toda palabra que sale de la boca de Dios”. No hay disciplina más útil para este cuidadoso proceso de meditación versículo por versículo, que la memorización. La memorización no es lo mismo que la meditación, pero es casi imposible que alguien memorice un pasaje de la Escritura sin profundizar algo en su comprensión de estos versículos. Además, una vez que se memoriza el pasaje, se encuentra disponible una vida de reflexión por medio de la revisión continua…mientras conduce en viajes largos, mientras camina en la playa, mientras conversa con amigos, los versículos memorizados pueden fluir y provocar el fortalecimiento de la comprensión.

2.- Nos santifican al hacernos odiar el pecado y que decidamos combatirlo vigorosamente. Por medio de la memorización, podremos prevalecer en el momento de la tentación a través de la “espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efe. 6:17). Por lo tanto, el salmista dice, “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal.119:9, 11) Además, la Palabra nos santifica transformando completamente nuestra cosmovisión, de secular, a celestial. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:2). La “renovación de nuestro entendimiento” ocurre por el flujo de la Escritura como un río puro. A medida que este río fluya constantemente por su mente, verá las cosas cada vez más como lo hace Dios, si usted es hijo de Dios…porque “tenemos la mente de Cristo” (1 Cor. 2:16). Esto nos dará más y más sabiduría para tratar con este mundo. Sin embargo, este beneficio no solo NOS bendice en nuestro propio crecimiento y desarrollo, sino que también se convierte en un tesoro para el crecimiento de la iglesia

3.- El memorizador de las Escrituras será usado poderosamente por Dios para enseñar y alentar a otros cristianos.

Con una palabra apropiada proveniente de la perfecta Palabra de Dios: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría…” (Col. 3:16). ¿Cómo puede obedecer mejor Colosenses 3:16 que memorizando el pasaje? La “palabra de Cristo” en verdad morará “en abundancia” en usted cuando la memorice, y entonces obrará en su mente por medio de la meditación. Entonces será más útil para Dios al “enseñar y exhortar” a otro hermano o hermana.

4.- La Escritura edifica a la iglesia hasta su madurez doctrinal y práctica (Efe. 4:13-16), y Dios usa a quienes la memorizan para edificarla de una manera poderosa y fructífera. Finalmente, la memorización de la Escritura nos permite bendecir a las personas perdidas, con una poderosa y vívida presentación del evangelio de salvación. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Rom. 10:17). Quienes memorizan las Escrituras obedecen el mandato de Pedro al respecto: “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Ped. 3:15). El “ estad siempre preparados ” que Pedro tenía en mente, se realiza poderosamente memorizando las Escrituras. Recuerde que son las Escrituras las que “te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 3:15). El evangelista que guarda las Escrituras sobre la vida de Cristo, por ejemplo, puede contar vívidamente las historias milagrosas, a una generación que es bíblicamente analfabeta, que sabe muy poco sobre la vida de Cristo. Esa persona también puede dar la teología de la salvación, de las epístolas de Pablo, se ha memorizado esos libros. En resumen, la memorización de las Escrituras lo convierte a uno en un evangelista mucho más poderoso y efectivo.

5.- Hay otros beneficios: consuelo durante las pruebas y la aflicción, poder y sabiduría para los consejos, el desarrollo de una mentalidad celestial, la manifestación del fruto del Espíritu, la convicción sobre el pecado interior, el tiempo fructífero de espera mientras se esperan vuelos retrasados, etc. Baste decir que vale la pena nuestro tiempo.

Venciendo Las Excusas Para No Memorizar

El corazón humano es engañoso y retorcido en muchas maneras (Jer. 17:9). Podemos fabricar excusas increíbles para no hacer las cosas que el Señor ha mandado, y que pudieran sernos beneficiosas. Quiero exponer y refutar muy brevemente algunas de las excusas más comunes:

 1) “No Tengo Buena Memoria” En realidad, tiene mejor memoria de lo que piensa. Piense en cuántas canciones se sabe porque ha memorizado su letra, muchas de las cuales, ¡ni siquiera le gustan! Piense en cuántos hechos de la historia o la literatura tiene grabados en su mente. O la cantidad de números telefónicos, direcciones y fechas importantes que están escritas permanentemente en su corazón. Tiene suficiente memoria para comenzar a memorizar las Escrituras. Y cuanto más se ejercite, mejor será su memoria.

 2) “Toma Demasiado Tiempo” Esto en realidad es un desenmascaramiento de sus estructuras de prioridad. Hacemos tiempo para que lo que consideramos realmente importante. No niego que memorizar libros de la Biblia consuma tiempo, pero también es muy gratificante.

3) “Tengo Muchas Ocupaciones” Esta es otra versión de la excusa anterior. Todo se reduce a sus prioridades, al valor que le da a la Palabra de Dios y a su salud espiritual. Es cierto que hay algunas temporadas de la vida que son más ocupadas que otras, y en esos momentos, su memorización puede ser muy reducida. Pero un patrón establecido en su vida debería ser trabajar diariamente memorizando las Escrituras.

4) “No Estoy Muy Interesado” ¡Ouch! Esta es una de las peores excusas de todas. Al menos el individuo es honesto…pero, ¿honesto sobre qué? ¿¡que tiene muy poco interés en la Palabra de Dios!? Semejante actitud bien podría estar revelando un corazón no regenerado. Un cristiano genuino ama la Palabra de Dios y tiene hambre y sed de ella. Esta terrible excusa proviene de un corazón plagado de ídolos y de mundanalidad , y está en gran peligro espiritual.

 5) “Ya Lo Intenté Antes Y No Funcionó” La memorización de las Escrituras no funciona…NOSOTROS funcionamos. Sé que la memorización es un trabajo duro, pero Dios puede fortalecernos para hacerlo por medio de su Espíritu. La memorización es una disciplina, y se desarrollará más y más fuerte a medida que lo hagamos más y más. Nos pondremos “en forma” cuando lo hagamos.

 Por : Carlos Benavides








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CONOCIENDO LA VERDAD



jueves, 16 de diciembre de 2021

¿ QUIEN ES MI HERMANO ?

 “¿QUIÉN ES MI HERMANO?”


“Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.”

(Marcos 3:35)

INTRODUCCIÓN:

• La Biblia recoge las costumbres de las culturas de sus tiempos, en algunas de ella era común llamarse hermanos entre sí los primos, etc. y no solamente los hijos de un mismo hogar, esto no era causa de controversia ni confusión para ellos, como si lo es hoy día en nuestra sociedad, ejemplo, si eres mi primo, luego no eres mi hermano consanguíneo, aunque seamos familiares, o hermanos de raza, religiosos, etc., pero ser hermanos en Cristo, marcaba una gran distinción.

• La confusión hoy, es que muchos religiosos de diferentes denominaciones se llaman “hermanos en Cristo” unos a otros aún con sus grandes diferencias y contradicciones doctrinales, y realmente, bíblicamente, la verdad es que no lo son, porque practican diferentes planes de salvación, es decir, cada uno obedece evangelios diferentes ( Gálatas 1:6-9).

1. Un ejemplo, la mayoría no reconocen a los católicos como sus “hermanos en Cristo” porque el bautismo católico no es bíblico, pero los miembros de las denominaciones no se cuestionan sus doctrinas sobre los diferentes planes de salvación.

a. Ejemplo, el bautismo bíblico es para que el Señor nos añada a su iglesia (Hechos 2:41, 47; Efesios 5:26), pero el bautismo denominacional es para pertenecer a cualquiera de sus sectas.

b. Para ellos, es válido aplicar Marcos 3:35 a los católicos para que sus miembros no se mesclen con éstos, pero para sí mismos, da igual si eres evangélico, bautista, pentecostal, etc., eres su “hermano” de acuerdo a sus concilios ecuménicos o “unidad en la diversidad”.

• Lamentablemente este tipo de apostasía hace intentos de introducirse en la iglesia del Señor, porque a pesar de los años de haber obedecido el plan de Dios para salvación del pecador, algunos hermanos no abandonan sus prácticas sectarias y cometen el error de llamar “hermanos” a los visitantes de las denominaciones, todavía siguen con las muletillas de sus antiguas creencias, y se conducen como señala el apóstol Pablo en 1 Corintios 8:7 “…habituados hasta aquí…”, causando confusión generalizada.

I. HAY UNO SOLO, UN ÚNICO EVANGELIO, VERDAD ABSOLUTA Y UNIVERSAL.

A. Pablo advirtió de las consecuencias por seguir algún evangelio diferente (Gálatas 1:6-9).

1. Un evangelio diferente es lo mismo que predicar otro Jesucristo, otro espíritu, otro mensaje: “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2 Corintios 11:4).

B. El evangelio de Cristo, es un mensaje dado como una formula, patrón o modelo a seguir, es una doctrina, un plan de salvación para el pecador, un conjunto de mandamientos que debemos obedecer sucesivamente. 

1. Romanos 6:17, “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados”.

2. 1 Corintios 15:2, “por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.”.

3. 2 Timoteo 1:13, “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús”.

4. Cualquier alteración, añadidura u omisión, cambia la formula y la convierte en un plan que no salva, otro evangelio. 

C. Esta doctrina, la palabra predicada o forma de las sanas palabras, es clara y específica:

1. CREER EL MENSAJE:

a. “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:21-24).

b. “por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:2-4).

2. ARREPENTIRSE DE LOS PECADOS:

a. “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” (Lucas 13:1-5).

b. “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30, 31).

3. CONFESAR AL HIJO DE DIOS:

a. “Os digo que todo aquel que me confesaré delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” (Lucas 12:8).

b. “Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.” (Hechos 8:37).

4. BAUTIZARZE PARA PERDÓN DE LOS PECADOS (“para”, el propósito) Y, SER SALVO (el resultado):

a. “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38).

b. “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:16).

c. “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21).

5. Lo reitero nuevamente, el plan de Dios para salvación del pecador, es un conjunto de mandamientos que debemos obedecer sucesivamente. Cualquier alteración, añadidura u omisión, cambia la formula y la convierte en otro plan, un plan de hombre, uno que no salva (Gálatas 1:6-9).

II. LOS MANDAMIENTOS DEL NUEVO TESTAMENTO PARA SER SALVOS SON LOS MISMOS QUE NOS HACEN DISCÍPULOS, CRISTIANOS E HIJOS DE DIOS.

A. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

1. Aquí el Señor manda a bautizarnos (ser sepultados, sumergidos en agua) “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” para hacernos sus discípulos.

a. “Jesucristo mismo lo manda. El mismo dice que este acto se hace en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. ¿Cómo es que tantos predicadores, pastores y evangelistas se atreven a decir que el bautismo no es necesario para la salvación? Todos saben la importancia de la fe, pero ni siquiera de la fe dice Cristo creer en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. 

b. Él dice “id, y haced discípulos” ¿cómo les hacemos discípulos? dice Él “bautizándolos”.

2. Los que puedan llegar a ser discípulos son los que pueden oír y entender el mensaje de salvación (“hombres y mujeres”, Hechos 8:12). Esto queda bien explicado e ilustrado en Hechos de los Apóstoles en los capítulos que narran los ejemplos de conversión:

a. Hechos 2:1-47, los alrededor de tres mil que oyeron y recibieron el evangelio, se arrepintieron y fueron bautizados para perdón de pecados (2:38, 41).

b. Hechos 8:12, los samaritanos, “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”.

c. Hechos 8:36-39, el eunuco, “36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino”.

d. Saulo de Tarso (cap. 9); Cornelio ( 10, 11); Lidia y el carcelero (cap. 16); los corintios (18:8); los efesios (19:5).

3. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos…”. Ejemplo, si el experto mecánico manda a su ayudante diciéndole “ve y repárame el carro colocándole la bujía y el aceite”, si él no los coloca, el carro nunca quedará reparado.

a. ¡Igual aquí! Si no es bautizado no llegará a ser discípulo, porque esa es una condición de Dios para entra en comunión con Él. Siendo este el único mandamiento en toda la Biblia que debe hacerse en la autoridad expresa de “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

b. Pero los religiosos en las diversas iglesias denominacionales dicen que el pecador es “salvo” solo al creer, sin necesidad del bautismo. Pero ¿será “salvo”…?

1) ¿Sin haberse hecho discípulo mediante el bautismo?

2) ¿Sin antes haber entrado en comunión con Dios “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” en el bautismo?

3) Es claro que estas iglesias predican otro evangelio, diferente, distinto al de Cristo.

c. “Este acto (el bautismo) goza de una prioridad en este respecto. Recuérdese que el único mandamiento dado por Cristo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es el bautismo en agua para perdón de pecados. Todos los líderes religiosos que niegan esta verdad, y todas las personas que ellos han engañado - tendrán que dar cuenta a Cristo el Juez Justo en Aquel Día.” 

B. La Biblia enseña que cuando obedecemos al evangelio llegamos a ser cristianos: “… y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.” (Hechos 11:26).

1. Aunque los discípulos eran apodados por los incrédulos como los del “Camino” y la “secta de los nazarenos” (Hechos 19:23; 24:5).

2. Desde Hechos 11:26, los bautizados se identificaron entre sí como cristianos y este nombre se popularizó entre los no creyentes, aun en las esferas del gobierno romano (Hechos 26:28).

3. El apóstol Pedro en su primera epístola, certifica el nombre cristiano que glorifica a Dios por ser el nombre de Cristo dado a los que se identifican con Él.

a. “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. […] pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.” (1 Pedro 4:14, 16).

b. Nunca hubo casos en el Nuevo Testamento en que a un no bautizado se le llamara cristiano, solo a partir de hacerse discípulos eran llamados cristianos, y esto ocurría cuando eran bautizados para el perdón de los pecados “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Hechos 2:38; Mateo 28:19).

C. La obediencia al mismo procedimiento bíblico (formula, patrón, modelo, doctrina) que nos convierte en discípulos y nos hace cristianos, por ese mismo patrón llegamos a ser adoptados como hijos de Dios, “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:5; 1 Juan 3:1-2). 

1. De esa forma es que llegamos a ser hermanos en Cristo. Lea los siguientes versículos:

a. Gálatas 3:26-27, “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.

b. La palabra “fe” del versículo 26 significa el evangelio (como en Judas 1:3), los judíos no serían salvos por la Ley de Moisés, sino por el evangelio.

c. Por lo tanto, si alguno insiste en que “la fe” aquí significa la fe del sujeto (lo que cree la persona misma), entonces el versículo 27 refuta la idea de salvación por la fe solamente, porque solamente “los que habéis sido bautizados en Cristo” están revestidos de Cristo (son cristianos, se identifican con Él).

d. Por eso son hijos de Dios, porque son bautizados en Cristo y fueron revestidos de Él. Los no bautizados no están revestidos de Cristo, están desnudos y ni siquiera tienen alguna ropa que guardar (Apocalipsis 1:15).

e. Usted puede tener una autoestima muy elevada, señalando que “es hijo (a) de Dios”, pero eso no lo convierte en ninguna manera en un hijo del Padre. Porque de acuerdo a lo que el Señor y sus apóstoles enseñan en el Nuevo Testamento, si usted no ha sido purificado por la obediencia a la verdad, jamás será hijo (a) de Dios (1 Pedro 1:22-23).

2. Dice Juan: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

a. Recibir y creer son palabras de distintos significados, pero aquí significan lo mismo, esto es, obedecer el evangelio.

b. “Mas a todos los que le recibieron…”. ¿Cómo le recibieron?

1) Dice Hechos 2:41, “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”.

c. Recibir a Cristo (Juan 1:12), es recibir Su Palabra: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Juan 12:48). 

3. La prueba ante Dios de que he aceptado a Cristo, es bautizándonos (“los que recibieron su palabra fueron bautizados”, Hechos 2:41).

a. Seguidamente Dios me adopta como hijo: “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:5); “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:26-27).

b. Y el Señor nos añade a su iglesia: “…Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:41, 47b).

4. Textos similares ¿Cuál es la prueba ante Dios de que uno se convierte a Cristo? Hechos 3:19, “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” ¿Cuándo uno se convierte a Cristo?

a. En este versículo Dios manda (uno), a que nos arrepintamos y (dos), nos convirtamos.

b. Hechos 2:38 es pasaje paralelo: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”:

1) Hechos 3:19, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.

2) Hechos 2:38, Arrepentíos, y bautícese… para perdón de los pecados.

3) Lucas 24:47, el arrepentimiento y el perdón de pecados.

4) Convertíos para borrar los pecados y bautizarse para perdón de pecados, luego convertíos es igual a bautizarse para borrar y perdonar los pecados. Lo cual es el propósito de la gran comisión donde la predicación del perdón de los pecados equivale a predicar el bautismo: “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lucas 24:47; Marcos 16:16; Hechos 8:35-38).

5) Concluimos pues, que esto es una sinécdoque (integración de todas las partes en una): arrepentimiento + bautismo = conversión = perdón de pecados = salvación.

c. Hechos 22:16, “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”. Aquí los pecados de Pablo fueron lavados en el bautismo, invocando (confesando) el nombre de Cristo   (Hechos 8:36-38; Romanos 10:9-10).

1) La sangre de Cristo limpia, redime de los pecados (1 Juan 1:7; Colosenses 1:14).

2) Pero la sangre y el agua son inseparables como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo:

1 Juan 5:6, “Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.”  (Mateo 3:16-17; Juan 1:32-34; 19:34).

1 Juan 5:7, “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.” (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14).

1 Juan 5:8, “Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.” (Juan 3:5; 1 Pedro 3:20-21; 1:18-19; 1 Juan 1:7).

5. Es el mismo procedimiento doctrinal para hacernos discípulos y convertirnos en cristianos e hijos (as) de Dios, es el que nos hace libres de la esclavitud del pecado: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados” (Romanos 6:17).

a. Antes de su conversión a Cristo los cristianos romanos eran esclavos del pecado, habían sido entregados como esclavos de Cristo para servir a la verdad del evangelio, a la “doctrina a la cual fuisteis entregados.” 

b. “obedecido de corazón”. Nadie es libertado del pecado (de la culpa de él, o sea, perdonado) hasta que obedece de corazón al evangelio (“forma de doctrina”). Si la fe solo salvara (así afirman los evangélicos), no habría necesidad de obedecer al evangelio:

1) “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia”; “porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados”. (Romanos 2:8, 13).

2) “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:8).

3) “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:8-9).

4) “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).

5) La obediencia es esencial. ¿No hay nada que hacer para ser salvo? ¡Hay que obedecer! “El hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).

c. “a aquella forma de doctrina… entregados”. “Es cierto que el evangelio ha de ser llevado a los hombres (Marcos 16:15), pero también es cierto que el hombre tiene que ser llevado a una cierta “forma de doctrina” para ser entregado a ella y hecho conforme a esa forma (griego, tupos = tipo, ejemplo, patrón, diseño, norma). Es la sana doctrina, la de Cristo (2 Timoteo 4:3; 2 Juan 1:9). No cualquier doctrina salva”. 

6. El bautismo de la gran comisión (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Lucas 2:47; Hechos 2:38) es para nosotros, es uno de los mandamientos positivos de Dios, lamentablemente para mucha gente no importa.

a. Tenemos ejemplo del Señor de cuán importante es este mandamiento (Mateo 3:13-17). Cristo estaba resuelto a obedecer este mandamiento positivo de Dios. Iba a mostrar la obediencia absoluta, aunque Él no tenía pecados. (Marcos 1:4, 9-11). Y de esa forma ser identificado como el Hijo de Dios ante Juan el Bautista (Juan 1:33-34).

b. En lugar de buscar excusas para no bautizarse (como hacen millones ahora) Él hizo caso omiso de la “salida” lógica que tenía:

1) “No tengo pecados; ¿por qué voy a bautizarme?”

2) Como también de la oposición fuerte de Juan, insistiendo en que “conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:13-15). 

d. Nosotros no somos bautizados simplemente para imitar a Jesús. Él no fue bautizado para obtener la remisión de pecados, porque Él no tenía pecados, pero nosotros sí tenemos pecados; así es que nosotros somos bautizados para la remisión de pecados como los demás que llegaron al bautismo de Juan (Marcos 1:4; Lucas 3:3), y como la gente que fue bautizada el día de Pentecostés (Hechos 2:38). 

CONCLUSIÓN:

• Uno puede presentar de toda la evidencia existente de un caso, por mucha que sea la evidencia acumulada, si el incrédulo dice que no le convence, no se puede hacer más nada por él, tiene problemas cardiacos.

• Hay quienes no quieren aceptar una conclusión lógica, que uno es hecho hijo de Dios en el bautismo bíblico y en consecuencia así nos hacemos hermanos en Cristo.

• Muchas de estas personas prefieren seguir creyendo su error religioso y divulgarlo, antes que la verdad, dicen ellos “todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano”. Cabe preguntar, ¿y la forma, método o condiciones de Dios para llegar a ser hijo de Él, no importa?

• Precisamente esa frase dice “hace la voluntad de Dios” y ¿cuál es su voluntad? No llame a Dios su Padre si usted no acepta y obedece las condiciones de Él para adoptarlo como hijo suyo. Usted se engaña a sí mismo (a).

• Los hermanos que por causa de muletillas o costumbre religiosas, siguen llamando “hermanos” a los amigos sectarios, le hacen un flaco favor a la verdad. ¿Si le siguen llamando “hermano” cómo va a ver la diferencia entre su error religioso y la verdad del evangelio?

Por : Carlos Benavides

COMO PODEMOS TENER UNA RELACIÓN CON DIOS

 ¿CÓMO PODEMOS TENER UNA RELACIÓN VITAL CON DIOS?

INTRODUCCIÓN

    En la segunda lección. estudiamos en cuanto del amor que Dios tiene por nosotros. Vimos también que Dios quiere tener una relación vital con nosotros. Todos nosotros estamos relacionados con Dios en el sentido que nuestra existencia misma es el resultado de su trabajo en la creación y su poder todavía nos sostiene en este mundo en lo cual vivimos. Encontramos lo siguiente en cuanto de Dios en Hechos 17: 25-29:

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.

Aunque hay quienes lo niegan, nosotros por el hecho de la creación y todo lo que él ha formado, estamos relacionados con nuestro creador y muy dependientes en él. Nótese de la frase en versículo 25, "pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas."

 LO QUE HACE LA CREACIÓN Y LA GRATITUD

    Todo lo que él ha hecho y lo que nos ha dado debe servir como motivo de una gratitud que nos cause "palpar para hallarle...." (véase versículo 27) Nótese de lo que tenemos escrito en Romanos 1:20-21:

20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

    Nunca debemos tomar en poco la magnitud de la equivocación que hacemos cuando no mostramos la gratitud hacia Dios. Las palabras que terminamos de leer lo hace muy claro que el no demostrar gratitud después de ver todo lo que Dios ha hecho es un error que dirige hacia una vida de miseria y obscuridad espiritual (obscuridad se emplea aquí en el sentido de error moral y espiritual). Pero, al contrario, la gratitud resulta en un esfuerzo de nuestra parte para buscarle a Dios, aunque sea a tientas, para poder encontrarle. Tal búsqueda, sí, nos transforma la vida.


   Tal vez, en este sentido podamos decir que la gratitud hacia Dios nos hace listos para escuchar todo lo que Dios nos quiere decir.

 ¿QUÉ DICE DIOS SOBRE UNA RELACIÓN CON ÉL?

ÉL LO HACE CLARO.

    ¿Qué nos dice Dios en cuanto de cómo tener tal relación con él? Tal vez nos sentimos seguros que algo tan importante que también es tan central al propósito de Dios se explica claramente en la Biblia. ¡Y así es! Pero, también, como Ud. puede darse cuenta, es algo que las fuerzas que están en contra de Dios quisieran complicar, tapar, y hacer difícil de entender, a fin de que pocos puedan ver, aceptar, y obedecer la clara y sencilla verdad de Dios.

    Dios hace tan claras las verdades básicas en cuanto de cómo tener una relación con él, que la persona que pone el esfuerzo para aprender la palabra de Dios necesitaría ayuda para NO entenderlas. Pero, como ya hemos explicado, siempre hay quienes nos quieren "ayudar" en este aspecto.

 LA DIFERENCIA ENTRE EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO

    ¿Qué dice Dios en cuanto de este asunto? Primeramente, tenemos que darnos cuenta que hay una diferencia grande entre lo que encontramos en el Antiguo testamento y lo que se enseña en el Nuevo testamento. Hay una razón muy buena por qué encontramos esta diferencia. Aquellos quienes fueron obedientes a Dios en los tiempos del Antiguo testamento, desde el tiempo que la ley fue dado por Moisés hasta que murió Cristo, vivieron bajo las enseñanzas de aquella ley, si fueron judíos, o de otro modo estaban fuera de una relación del pacto de la promesa (a no ser que se acercaron para participar con los judíos de acuerdo con las enseñanzas de la ley de Moisés). Para entender más claramente, considere Ud. lo siguiente:

Efesios 2:11-16

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

En el Nuevo testamento, vivimos bajo un nuevo pacto, como vemos en Jeremías 31:31-34:

31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.


    En los tiempos de la ley de Moisés, cada generación de los judíos tenia que enseñar a los niños que conozcan al Señor, pero bajo la ley del Nuevo testamento, es decir hoy, solamente los que conocen en cuanto de él pueden llegar a ser sus hijos. La misma naturaleza de lo que Dios nos dice hacer en el Nuevo testamento para llegar a ser sus hijos lo hace así. En los tiempos de Antiguo testamento, uno fue contado como parte del pueblo de Dios solamente porque nació judío y sus padres le circuncidó (si fue hombre). Así fue contado como parte del pueblo de Dios. Pero, ahora después de la muerte de Cristo y el comienzo de la Iglesia mencionado en el Nuevo testamento, uno no entra en el reino de Dios por la nacimiento físico, sino por el nacimiento nuevo--un nacimiento espiritual. Los niños pequeños o bebés que todavía no entienden el pecado están en una condición segura delante de Dios y Dios les ve como puros y sin ninguna necesidad para salvación, pues no han pecado. Nótese de las palabras de Cristo en Mateo 19:14:


Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

Considere también sus palabras en Mateo 18:1-6:

1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. 6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.


   Es la enseñanza de hombres que los niños heredan el pecado de Adán, y por tanto necesitan alguna intervención para que sean salvos. La enseñanza de Dios es distinto. Nótese de las palabras resonantes de Dios que se encuentran en Ezequiel 18:1-4


1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? 3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. 4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.


Las palabras "Vivo yo," muestran la determinación de Dios que aquella enseñanza (que lo que el padre habría hecho en alguna manera explica las acciones malas del hijo) sea parado de una vez. Dios estaba fuertemente mostrando que el hecho que los padres hayan comido uvas agrias (es decir, pecaron, hicieron lo malo en su vida) no determina que el hijo tenga que hacer lo mismo. El capítulo 18 sigue explicando como el individuo debe dar la espalda al pecado y hacer lo correcto para que la maldad no le destruya. La enseñanza muy clara de la palabra de Dios es que la persona es un individuo y puede determinar la dirección de su vida. No importa qué hayan hecho otros, aunque sean de su propia familia. También mire Ud. lo que dice Ezequiel 18:19-20:

19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto vivirá. 20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

   Podemos ver muy claramente entonces, que la enseñanza que los hijos llevan alguna responsabilidad por el pecado de Adán es directamente contraria a lo que Dios nos enseña. ¡No se equivoque! El pecado es un acto de voluntad personal, no algo que uno pueda heredar de otro. Los niños no requieren ninguna intervención ni ceremonia para ser puros. ¡Ya lo son! Son puros por el hecho que todavía no han pecado.

   Sin embargo, tristemente, cuando crecen y lleguen a ser hombres y mujeres, ellos mismos desobedecen a Dios, y ellos, al igual que todos nosotros que hemos alcanzado la madurez, necesitamos la salvación y el perdón de pecados.

 LA CONTESTACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO

La contestación a la pregunta, "¿Cómo puedo ser perdonado?" se encuentra la primera vez en las páginas del Nuevo testamento en Hechos 2:37-39:

2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

   Aquí encontramos que adultos (no niños ni bebés), profundamente conscientes de su culpa, claman por una solución y reciben la respuesta que tanto necesitan. Seguramente nosotros también hemos sentido aquella necesidad. No hay por qué rechazar a la respuesta que Dios nos da. Fácilmente se entiende. Arrepiéntese (cambiar de mente y corazón) y ser bautizado para recibir el perdón de nuestros pecados es el mandamiento de Dios. La gracia de Dios ha proveído el camino, porque Cristo nos ha dado por medio de su sangre una oportunidad para el perdón. Pero, sí, hay algo que el individuo tiene que hacer. y lo veremos en seguida.

EL PRESTAR ATENCIÓN A LA PALABRA DE DIOS ES EL PRIMER PASO HACIA EL PERDÓN.

Romanos 10:16-17:

16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.


   Dios nos ha dado en la Biblia las evidencias que nos convencen, que crean en nosotros la convicción y causan que confiemos en él. La fe no es un "salto" como algunos nos dicen. Nosotros no creemos porque simplemente decidimos que lo queremos hacer. Llegamos a una confianza en Dios cuando escuchamos su palabra, la Biblia, y la evidencia nos causa creer. En la vida de los apóstoles y otros hombres y mujeres fieles mencionados en la Biblia, vemos actos de convicción y sacrificio, y algunos murieron por causa su fe en Cristo. Tales acciones no hacen sentido si no haya una verdadera y plena fe; una confianza basado en lo que la palabra de Dios dice. No es posible ser un cristiano verdadero por ningún "salto de fe". Para hacer los sacrificios que la vida cristiana requiere, la fe tiene que ser basada en la evidencia de la palabra y los promesas de Dios que allí se encuentran:


2 Pedro 1:3-4


1:3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

 LA NECESIDAD DE FE

 Habiendo escuchado la palabra de Dios, es necesario permitir que las evidencias que allí encontramos formen parte de nuestro pensamiento. No todos los que escuchan la palabra permiten que la palabra quede allí y que haga una diferencia en la vida. Si cerramos los ojos y rechazamos ver, no creeremos. La mente cerrada puede causar que no abandonemos a una manera de pensar aunque sea directamente en contradicción con lo que Dios dice. También algunos quieren seguir tercos en su propia voluntad. Esto puede ocurrir a pesar del amor que Dios ha mostrado, como vemos en Juan 3:17-20:

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Isaías 53:5-6

53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

  Aquella insistencia terca del ser humano de seguir a nuestro propio camino es la razón porque Cristo tuvo que morir por nosotros. ¿De veras queremos seguir en aquella forma de vida aun después de ver lo que le costó a Jesús? ¿Nos pide él que murió por nosotros algo que no sirve para nuestro bien? ¿Cuánto nos está costando personalmente esta insistencia en nuestro propio camino? ¿Cuánto está costando a nuestros familiares y seres queridos?

 Es necesario que demos un lugar para la palabra de Dios porque, como nos dice Hebreos 11:6:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

 

LA FE PRODUCE UN CAMBIO DE CORAZÓN (ARREPENTIMIENTO)

Cuando una persona escucha en cuanto de la cruz de Cristo y reconoce qué ha sido el costo de insistir en su propio camino, causa en nosotros una tristeza profunda. Nos damos cuenta del resultado de nuestro pecado, no solamente para nosotros, nuestra familia, y nuestros amigos, sino especialmente lo que le costó a Cristo.

1 Pedro 1:18-19

18...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Esta tristeza nos motiva para cambiar nuestra manera de pensar como vemos en 2 Corintios 7:10:

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

La tristeza que es según Dios produce un cambio de corazón. Usualmente queremos evitar la tristeza, pero la tristeza que es producido por entender la palabra de Dios causa un cambio de corazón que resulta finalmente en la salvación de nuestros pecados cuando venimos a Cristo en la manera que él nos dice.

 DIOS REQUIERE QUE CONFESEMOS A CRISTO

Después que la evidencia de la palabra de Dios haya producido la fe en nosotros, aquella convicción nos hace confiar en Dios. Entonces, es muy natural que quisiéramos confesar que Cristo es el hijo de Dios y que él tiene derecho de dirigir a nuestra vida. Nótese que esto es precisamente lo que Dos nos manda que hagamos.

Romanos 10: 9-10 ...que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Confesar a Jesús como Señor significa que reconocemos su autoridad de dirigir a toda nuestra vida. Llegamos a confiar en el para guiar a nuestra vida aún más que confiamos a nuestros propios pensamientos y sentimientos.


Proverbios 3:5-6


5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

 

BAUTISMO: EL PASO FINAL

Después que la persona haya llegado a una plena confianza en Dios por medio de escuchar a su palabra y después de cambiar su corazón y haber confesado a Cristo, el sepultarse en agua para el perdón de los pecados es el paso culminante para entrar en Cristo.

Esto se hace claro en varias partes de la palabra de Dios. La primera parte es lo que veremos en Romanos 6:3-4:

3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Estos versículos dicen claramente que bautismo en agua es necesario para pasar desde la vida antigua de pecado hacia una "vida nueva". Es la transición que es absolutamente necesario de la vida anterior fuera de Cristo a una vida en él. Para verlo aún más claro, nótese de lo que dice en Gálatas 3:27:

porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

No podemos estar en Cristo sin obedecerle por el bautismo en agua.

Mira lo que dice también en 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Aquí otra vez vemos lo que ya hemos visto en Romanos 3:3-4 La vida nueva comienza cuando nacemos de nuevo en el momento de bautismo. Examine lo que vemos en Juan 3:3 -- Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

El Espíritu inspiró a Pedro a que escribe en 1 Pedro 1:23 lo siguiente: ... siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. También podemos saber con seguridad que el perdón de pecados viene solamente por ser bautizado en Cristo. Hechos 2:38 -- Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

El bautismo en agua es absolutamente necesario como Dios nos explica en Hechos 22:16 -- Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. Así dijo Ananías a Pablo quien creyó en Cristo después que el Señor le apareció en el camino para Damasco. Pablo creyó, pero estaba todavía en sus pecados hasta que los lavó en el bautismo. No es que el agua lava los pecados, sino más bien, es la sangre de Cristo que nos lava los pecados cuando uno por fe obedece a Dios en el bautismo. Nótese lo que la Biblia dice en 1 Juan 1:7 -- ... pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

La salvación del pecado solamente viene cuando estamos dispuestos para andar en la luz de la verdad de Dios. Si rechazamos el bautismo en agua para el perdón de los pecados, estamos dando la espalda a la luz (verdad) de Dios. No hay salvación de los pecados para los que sigan en tal camino de desobediencia.

También vemos lo que dice Cristo en Apocalipsis 1:5 -- ... y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

Si, de veras, Ud. quiere ser limpio de sus pecados en la sangre de Cristo, si quiere estar en Cristo donde esta la salvación, tiene que ser bautizado en agua para el perdón de los pecados. Véase Hechos 8:34-38:

 34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

También hay lo que vemos en Mateo 28:19-20 -- Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Algunos han mal entendido el bautismo porque piensan que no puede ser necesario porque dicen que la salvación es por fe y no por obras. Tal equivocación viene porque muchos no comprenden la diferencia entre una obra meritoria y la obediencia por fe. La obra meritoria es la que hacemos porque pensamos ganar algo por nuestros esfuerzos. Una obra por fe es la que hacemos simplemente porque confiamos en Dios y Dios lo mandó. Obedecer no indica que estamos "ganando" la salvación. Pero obras de obediencia sí son necesarias para hacer que nuestra fe sea una fe viva. En Santiago 2:20 y 2:26 encontramos lo siguiente:


2:20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

2:26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

No mostramos el debido respeto a Dios cuando usamos su santa palabra en contra de su palabra. Si él dice que la salvación es por fe, lo es. Y si él dice que la fe tiene que actuar en el creer, arrepentimiento, el confesar a Cristo como el Señor, el hijo de Dios y ser bautizado en agua para el perdón de los pecados, es preciso que lo hagamos. Por obedecer a Cristo tal y como él nos enseña en su palabra, llegamos a tener una relación con él y esta relación continua para la eternidad.

 Es mi oración que Ud. pueda aceptar a la palabra de Dios y que le obedezca. Ahora Ud. sabe lo que Dios quiere. Haga contacto con un miembro de la iglesia de Cristo para tener ayuda para obedecer en el bautismo y seguir aprendiendo la verdad de Dios.

 Por : Carlos Benavides